Están pasando tantas cosas en mi vida ahora mismo, que no sé por dónde comenzar. Sí, por el principio es una buena idea.
El destino (o lo que creemos que es el destino) puede tener un giro inesperado en cualquier momento de la vida, pero sabemos en el fondo que ese cambio lo generamos nosotros mismos, porque realmente lo deseamos con el corazón. En mi caso cada año pensaba en que quería hacer viajes, recorrer el mundo, cambiar de vida (una vez más), pero por tiempo o dinero no lo llegaba a realizar. Un día dije ¡basta de excusas! por lo que la noche de año nuevo en casa de Nini, cogí una maleta (como hace cada año mi amiga Caro) y di una vuelta a la manzana cuando dieron las 00hrs, por lo que ahora todos me recuerdan como la chica de la maleta en noche vieja. Esa fue mi manera de tomar el impulso necesario a realizar lo que tenía en mente, porque para qué decir que los rituales hacen milagros, si es nuestra propia mente la que nos lleva de la mano en el camino de la vida.
Los viajes empezaron a llegar solos este año y ahora se acerca el más importante: India. Una aventura de cultura totalmente diferente se acerca a pasos agigantados y estoy tanto emocionada y feliz, como nerviosa y con miedo a lo desconocido. Pero sé que todo se desvanece una vez que uno pone un pie en la calle y se encamina hacia su destino, porque no hay nada ni nadie que pueda detenerte, si es lo que realmente deseas.
Este viaje lo hago con mi querida socia y amiga Pia, en donde estoy segura cerraremos una gran etapa de nuestras vidas para continuar con otras igual de lindas (no sé bien qué significa aún esto, pero no será un viaje de turismo cualquiera).
Además todo esto dio pie a dejar temporalmente mi casita, ya que después de India el siguiente paso es el viaje a Chile por dos meses, donde pareciera que sólo regreso a ver familia y amistades, pero hace pocos minutos me di cuenta que estoy a punto de realizar uno de mis más grandes sueños.
Siempre he amado a los animales y la naturaleza, y qué manera de disfrutar tardes enteras de ver programas en Animal Planet, donde admiraba y envidiaba el trabajo de estas esforzadas personas por capturar pocos minutos de hermosa vida salvaje. Ahora, siendo una diseñadora gráfica consagrada (jijiji) parto a la Patagonia chilena a trabajar de algo totalmente opuesto: a monitorear delfines (o toninas) salvajes en una reserva natural impresionante llamada Añihue...¡aún no me lo creo! creo que cerré mis ojos cuando estaba en el colegio y deseé tan fuerte hacer algo así en mi vida que hoy, con casi 32 años, estoy a punto de lograrlo.
Por eso os digo (sí, OS digo!):
"Never stop dreaming, 'cause when you stop dreaming it's time to die"- Shannon Hoon
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