Hay lazos en la vida que no somos capaces de explicarlos, como una amiga muy especial, una pareja con la que conectas de una manera única, con tus hermanos o con tu mascota. Éstos últimos para mi son los más agradecidos por tu entrega y amor. Son incondicionales contigo, te quieren y respetan, te acompañan, te miman y te enseñan muchas cosas de la vida que los humanos no seríamos capaces de verlo sin su presencia en este mundo.
Creo que nunca he tenido la oportunidad de tener un animal junto a mi tanto tiempo como para crear el lazo que tenían mi amigo Joan y Drack su perro y compañero durante 13 años. Drack murió este fin de semana dejando a Joan con esa tristeza de lo que significa perder a alguien. Lo lindo es que Drack siempre estará con él, ya sabemos que no de la misma forma, pero no habrá nada en el mundo que le arrebaten todos los cariños y recuerdos que tenga de su perro y gran amigo "Dracki".
Yo lo conocí muy poco, pero era un perro que te robaba el corazón de inmediato. Su carita de bueno, sus ojitos de pena, su cojeo que lo hacía único y su lealtad a Joan, al que no veías nunca en la calle sin su compañero al lado.
La última vez que lo vi me sentí incluso querida y aceptada por él, y me sentí feliz. Los animales no fingen ni esconden lo que puedan sentir por ti, al contrario, son honestos y abiertos a mostrar lo que son y lo que sienten y al verlo acercar su carita hacia mi y acariciarme con ella, me hizo muy feliz. De alguna forma ya era una pequeña parte de su vida y no hay amor más puro que el de un animal.
Ahora estoy un poco triste y pensativa, ya que una muerte siempre te hace cuestionarte cosas de la vida.
Gracias Joan por darme la oportunidad de conocer a tu Drack, que de seguro seguirá robando corazones donde quiera que esté ahora :)
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